miércoles, julio 30, 2008

Trifonía en el Independencia


La infidelidad y los sentimientos hacia ella serán puesto en escena a través de tres miradas distintas. Y es que El taller presenta su primera obra de teatro danza, mañana a las 21.30, en el Independencia.
La pieza se llama Trifonía (algo así como tres formas de sonar) y cuenta la historias de un "costurerito que dio el mal paso". Es decir, Jean Pierre, un costurero casado con Margarite tiene que realizarle un vestido a una "diva", trabajo que le hará tener un affaire con esta mujer a espalda de su esposa.
Los protagonistas de la obra son Mauricio Frávega, Romina Farías y Cecilia Zambrano, quienes con recursos del cine mudo, la danza y el teatro mostrarán diferentes posturas ante el adulterio de Jean Pierre. "Es una historia con distintos puntos de vista sobre la infidelidad, un tema común y que seguramente muchos de los que asistan encontrarán puntos en comunes con cualquiera de los pensamientos de los tres personajes", asegura Zambrano.
Por otro lado, los artistas explican que en Trifonía no hay texto y que se utiliza el recurso del cine mudo. Mientras que hay varias escaleras que, además de ser parte de la escenografía, tienen varios significados. "Hay una simbiosis... Las escaleras viene a representar una pesada mochila que llevan los personajes. Pero por otro lado, también representa el costado útil que tiene en muchas ocasiones", expresan y destacan que la obra no encaja en un tiempo sino que es una anacronía.
"La música engloba diferentes estilos y es uno de los puntos importantes en la pieza", dice Frávega, quien confirma que en el Independencia sonarán armonías del jazz, el flamenco y lo melódico, entre otros.
Trifonía es una creación grupal y un nuevo estreno que este elenco presenta. "En realidad el elenco El Taller está representado a través de Mauricio. Nosotros nos denominados Tr3s. Romina pertenece a El Árbol y yo artistas independiente", aclara Zambrano.

1 comentario:

juan dijo...

Felicitaciones! Me encantó la obra. Esas disputas ensañadas, la estridencia de los violines, el vestuario, la diva, la pareja humilde, la cuestión naif.
Verlos reír, amarse, discutir y pelear sin palabras fue genial. Y las escaleras… Wau! A veces pesan, a veces cobijan, escenario de angustias y placeres, para festejar o aún para trepar hasta lo alto y despotricar y desahogarse, allí están, cargamos con ellas.
Nuevamente, FELICITACIONES y muchas gracias por el espectáculo.
Salu2