lunes, marzo 24, 2008

El bautismo del rock


Aunque parezca sencillo elegirlo, para los músicos no es tarea fácil. Dicen que es casi tan difícil como elegir uno para un hijo y hay quienes han asegurado que prefieren crear una canción antes que tener que nombrar a su agrupación. Los mendocinos no escapan a este padecer. Es el caso del violinista Víctor Silione, quien reconoció que nunca pudo decidirse por un nombre para un grupo: “Un ejemplo claro es el de la banda que tocó en la Vendimia. Nunca le pudimos poner un nombre. Es más, una de las tareas fue que cada integrante llevara una propuesta, pero no llegamos a conciliar”, contó el artista, que fue uno de los 14 músicos que tocaron en la banda en vivo de Nacida del río y de la tierra.
Hay algunos que han estado meses para encontrar una denominación y otros que se han visto bajo la presión de tener que presentarse en público y decidirse por el primer nombre que se les ocurrió. “Lo peor que le puede pasar a un músico es tener que buscar denominar a su banda. Nosotros teníamos que presentarnos a tocar y nos vimos envueltos en este lío. De repente surgió Bokanegra y nos gustó –rememoró Raúl Aguilera, vocalista y guitarrista del grupo que hace tributo a Soda Stereo–. Un día entrevistaron a Cerati y le preguntaron por nosotros, y él dijo que fuimos visionarios porque Bokanegra era como la unión de Final, caja negra y Bocanada”.
Resaltar la identidad
Muchas agrupaciones locales se han volcado por motes que resalten, ya sea por referencia o por modismos del habla, el lugar de donde provienen. Es el caso de Vieja Cepa, Alvear Oeste, Parió la Choca, Mate Amargo, Pucha Che, Zonda Projeckt y Chancho Va. “Al principio el nombre nos pareció delirante y después entendimos que hacía hincapié en nuestra idiosincrasia”, confesó PP Cambría, líder de Parió la Choca.
Números y letras
También es común la idea de buscar siglas o números. Para el primer caso tenemos un referente muy conocido: Attaque 77, al que le siguen otros como 2 Minutos, La 25, 7 Delfines y los mendocinos de D7.
La otra alternativa son las siglas. En el rock nacional de los ’80 hay un pionero en esto: GIT. Más adelante se le fueron sumando ANIMAL y MOEBIUS, entre otros. En Mendoza, está ADN. que es una banda de punk de Godoy Cruz y las siglas significan “Anti Demócratas Nacionales”. También están los metaleros lasherinos de AIMPAP, que significa “Ángeles Impuros Muertos por la Amistad Perra”.
Aflora, la ficción
La vegetación rockera es muy tupida en los nombres, y así aparecen Palo Borracho, Racimo, La Mejor Flor, La Cofradía de la Flor Solar, El Cogoyo y Orquídea.
Una alternativa poco convencional es hacer hincapié en la ficción, sea ésta literaria, cinematográfica o televisiva, y también en los autores o actores de obras famosas. Dos ejemplos claros a nivel nacional son Los Gardelitos y Cuentos Borgeanos. Aquí tenemos a Moby Dick, Bela Lugosi, Don Jonson, Y Edward Platt como el Jefe, Lecter, Walter Gropius, Rondamón, Fausto, Hombres de Negro, Lucha Libre & los William Boo, entre otros.
Los que casi nunca consiguen escapar de este tipo de referencias son las bandas tributo, cuyos nombres siempre aluden a los artistas a quienes homenajean y sus creaciones más célebres. Es el caso de Kravitz Band, Eclipse, Sueños Líquidos, Yes Spirit, Tormenta de Verano, Barbazul, Satisfaction, Blackbird y Glass Onion.
La inventiva es generosa a la hora de darles entidad a nombres de personas ilusorias. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Actitud María Marta o los locales Pedro el Ermitaño y John Bow son muestra de ello.
A la fauna con cariño
La fauna y los insectos en el rock nacional y provincial son de lo más abundantes.
Hay desde animales domésticos como Los Gatos, Bulldog, Los Pericos, Peligrosos Gorriones y Pez hasta algunos más inferiores como Los Piojos.
En nuestra provincia aparecen Hormigas Negras, Tres Gatos, Gato Mecánico, Los Sciervos (con su particular grafía), La Oveja Negra & los García, Las Vacas Sagradas, La Paloma en la Pared, Los Búfalos Mojados, Monos de Laboratorio, Cordero, Cerebro de Mono, Furia Taurina y Monos, entre otros. Y eso sin contar a los mismos músicos, como Canario Vilariño (Chancho Va) o Pollo Scaloni (Barahúndas).
Las cosas que andan por ahí
Los objetos inanimados que nos rodean de pronto pueden cobrar vida en el nombre de un grupo. Pueden ser tan simples como Suéter, Piedra, Tobogán, Volantines, Azufre, Arco, Brújula, Cruces Negras y La Bicicleta.
Y de esta clasificación se puede pasar fácilmente a otras que hacen referencia a automóviles: R12, Laforá, Los 3CV, The Deloreans y Tractor.
La influencia extranjera
Algunos nombres apelan a culturas extranjeras, aunque las mismas bandas no tengan mucho que ver con ellas. De esta manera, encontramos Zona Ganjah, Set Sarajevo, Russia, London Inspection, Tuelf o Lava Tutto. Contrariamente, otros prefieren hacer una parodia de ellas como es el caso de Levingston Colmenares, Los Silver Mangiacazzi o Don Güorry.
El, rock, el punk y el hardcore, siguiendo las reglas de las bandas de Buenos Aires, rompen las barreras del idioma y se adueñan del inglés: Shepper, Sk8 (Skate), Glow, Heimlose, Mystical Machine y otras.
Otro recurso que se anima a romper las reglas de la lengua castellana es el uso de la letra “K” por la “C”: Karamelo Santo, Tu Kalavera, La Koima, Deaká, La Skandalosa Tripulación del Capitán Joe y Un Kuartito.
El rock y el pop, como toda persona, también puede llevar un nombre que haga referencia a lo bíblico o religioso: Abenader, Nephelin, Santos Anónimos, Cruces Negras, Infierno Épico o Arcángel son algunos de los grupos mendocinos que eligieron esta vertiente.
Dentro de algunas de las categorías podemos ver las que hacen referencia a los géneros musicales que interpretan o a nombres de canciones como Cambalache, Altertango, Échale Jazz, 2 Bajo 0 Jazz Cuyano, Don Giovanni, La Milonguita y Rapsodiapunk.

¿Y por qué llamarse así?
Los Enanitos Verdes: Corría el año 1979 y una familia de turistas que visitaba Puente del Inca se toma una fotografía. Al revelarla aparecen a un lado de dicha familia unos enanitos verdes en ronda. Al momento de sacar la fotografía obviamente no los vio nadie, pero luego del revelado allí estaban. Este hecho tuvo una trascendencia pública muy notoria y figuró en los periódicos locales. Inclusive dicen algunos que llegó la fotografía hasta la NASA para comprobar su autenticidad. Leyenda o realidad, un amigo nuestro que era periodista de una revista bautizó a nuestro novato grupo con el nombre de Los Enanitos Verdes de Puente del Inca y así apareció en la primera crónica nuestra. Después nos quedamos con la mitad del nombre: Los Enanitos Verdes, pero bien podríamos habernos llamado Puente del Inca...”. Felipe Staiti (guitarrista).
Lîla: A la hora de explicar por qué la banda eligió ese nombre, sus integrantes argumentan: “Cuando uno forma una banda tiene que tener conceptos en común con los integrantes hasta para elegir el nombre. En la búsqueda de él surgió Lîla y nos gustó porque es fuerte. Es el nombre de una mujer, de un color y de una flor. Pero, además, con el acento circunflejo se transforma en una palabra de la filosofía hindú que significa ‘juego creativo’, y dentro de este concepto quisimos encuadrarnos, ya que hacemos lo que hacemos porque nos gusta y nosotros somos quienes creamos nuestras propias canciones”.
Chancho Va:
Siempre nos gustaron los nombres con referencias locales. Antes de esta banda tuve una que se llamó Divino Futre. Chancho Va tiene que ver, por un lado, con el juego de cartas que es muy popular en nuestra provincia. Además, hace poco nos enteramos de que una banda alemana se puso el mismo nombre luego de pasar por Chile y Mendoza, donde le enseñaron a jugar este juego”. Canario Vilariño (voz y guitarra).
Tres Gatos:Cuando comenzamos a juntarnos para crear las canciones éramos como seis. Luego algunos abandonaron el proyecto, hasta que un día dijimos: ‘Quedamos tres gatos locos’, y de ahí el nombre”. Fito Caroff (voz y guitarra).
La vaina de Shuan: Teodoro Schwann fue un fisiólogo y anatomista alemán que investigó las fermentaciones y la vaina de las fibras nerviosas en el siglo XIX. Seguramente por aquellos años, este científico jamás se hubiese imaginado que una banda de rock mendocina iba a utilizar el nombre de uno de sus descubrimientos para hacer conocer su arte. Claro, que los músicos locales eligieron usar la fonética de su apellido para que les sea más fácil ser reconocidos por estos pagos. De esta manera, hace tres años surge La Vaina de Shuan, un cuarteto formado por ex integrantes de La Jarillera, Perdón Nelson y Hora Cero.
Abenader: Es el nombre de un soldado romano que en la época de Jesús que según la Biblia demostró piedad por él y por ello es que decidí nombrar así a mi banda". Matías Torres (voz y percusión).
Umea: Es una ciudad de Suecia donde se escucha mucho el metal. Además, nos gustó el hecho de que se escribiera en sueco y se pronunciara como se escribe". Jorge Gallego (batería).
Barbazul: Surgió por un homenaje a Los Redondos. Es el primer tema del primer disco (Gulp!) de ellos. En realidad la canción se llama Barbazul versus el amor letal y nosotros nos quedamos con la primera palabra". Ricardo Dimaría (voz y bajo).
Don Giovanni: Sus integrantes son estudiantes de la Escuela de Música de la UNCuyo y buscan vincular en escena la música con las artes plásticas y visuales. Se llaman así por la ópera de Mozart.
Échale Jazz: "surgió luego de una tormenta de idea. Es como que encierra el concepto de la banda ya que lo nuestro es latin jazz". Marcelo Páez (batería).
Levingston Colmenares: "creemos que encierra perfectamente el concepto de la banda, ya que hacemos música muy divertida como la salsa. La idea era parodiar el hecho de ponerse un nombre yanki con un apellido latino". Sebastián nárvaez (guitarra).
Tuelf (ex Cazanalagas): Durante 12 años Iván Garbuio, Marcelo Sisso, Daniel Agapito, Federico Támola y Pablo Agapito fueron conocidos como los Cazanalgas pero un día esta formación decidió seguir escribiendo su historia musical bajo el nombre de Tuelf (que es la fonética de Twelve). Támola explicó que estuvieron más de un año en la búsqueda de un nuevo nombre. "Sinceramente, Cazanalgas no tenía nada que ver con la música que hacemos, por lo que necesitábamos un nombre que se identificara más con lo que hacemos. Imaginate, tocamos pop británico, cantamos en inglés y nos llamamos Cazanalgas: no tenía nada que ver. Además, con este cambio es como que cerramos una etapa", dijo el bajista. Los Cazanalgas se formaron en el año '93, de la mano de los hermanos Agapito y el éste nombre se lo deben a la pianista Elbi Olalla, según cuenta Daniel: "Nos bautizó así porque había visto una película muy divertida y atrevida, cuyos personajes le recordaban a los integrantes de la banda".
Buen Viaje: "la idea era hacer alusión a un pensamiento o deseo positivo. Además, un buen viaje con buena música, es lo ideal. Por otro lado, esta expresión puede tener muchos significado, pero siempre relacionados con las buenas energías. Después de un año de tirar idea nos decidimos por éste.". Ramiro Ortiz (guitarra).
Los Cuatro Lados del Círculos: "es una banda que integramos con Raúl Zamarián, Pablo Quiroga y Fito Caroff. El nombre era una de las opciones que tuvieron en mente The Beatles". Javier Lombardo (bajo).

¿El nombre es lo más valioso de una banda? Para muchos lo importante es la música, más allá de cualquier otro asunto. Si bien la curiosidad por el nombre despierta cierto interés, todos desean trascender pura y exclusivamente por su arte.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=E3DgHHZci4c por amor a la musica

Andres dijo...

gracias por el comentario, no tengo idea de quien sos pero igual gracias por prestarle atencion a eso que para nosotros es mas que un pasatiempo.

ANdres

Guitarrista de A.I.M.P.A.P

Anónimo dijo...

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